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Mensaje por shifty el Sáb Mayo 07, 2011 12:33 am



Desperté después de una larga siesta, sabía que el lugar en donde estaba no era el mismo de hace un par de noches, ¿Cómo demonios llegue aquí? ¿Qué tipo de lugar es este? ¿Dónde está el inútil de mi hermano? Cerré mis ojos y me levante, trate de rascar mi nuca pero algo me detuvo para hacerlo –que demonios… -dije molesto mi frase para después poder forcejear y zafarme de ese extraño suéter blanco, no es la primera vez que me amarraran así, pero este era un poco más difícil de soltar.

Seguía forcejeando y en mi intento por zafarme me azote contra una pared golpeándome en la cabeza, sintiendo el dolor recordé vagamente lo que había ocurrido esa maldita noche. Oculte mis ojos en mi fleco, por primera vez me sentía solo.

De repente escuche como entraba alguien, pero no le tome mucha importancia, seguía en mi mundo recordando imágenes borrosas pero que me hacían feliz de cierta forma. El sonido que resonaba más en esa habitación era de unas ruedas. Voltee y mire

-No te preocupes, en la bandeja no hay nada nuevo que tus ojos verán.

Escuche claramente las palabras que decía… volteé, mis ojos veían eso y lo que veían no lo creían… una infinidad y una gran variedad de drogas, que en su mayoría eran calmantes, ¿que era esto? ¿Alguna clase de juego? Porque si era así, no era divertido, me arrastre hasta llegar a la esquina y trate de refugiarme, ¿desconfianza? Por supuesto, quien demonios no desconfiaría de alguien que trajera ese tipo de cosas en una bandeja, quien demonios no desconfiaría de alguien que te visita en un lugar como este, quien demonios no desconfiaría de alguien que de seguro estuvo involucrado en ese atentado en contra tuya. De la nada sentí una mirada además de a suya, comencé a buscar a mis al rededores y trate de encontrarla.

De repente sentí como era bruscamente jalado y sentado en una silla, pude verle la cara a ese alguien, me sorprendí ya que desde hace días que no veía un rostro, aunque eso no significaba que me sintiera vigilado, ¿Cómo era eso posible? De seguro esas personas estudiaban mis movimientos en este cuarto y yo los dejaba, mire de nuevo el rostro de aquel desconocido, mi mente se llenó de preguntas una vez más, me sentía molesto, pero aun así mi cara no ponía alguna señal de felicidad, de hecho, ni siquiera hacia ninguna expresión en especial, esa sonrisa burlona mía que siempre traía había desaparecido.

Bien, comenzaremos con la primera pregunta:

Desvié mi mirada y en eso varias preguntas invadieron mis oídos, era demasiado, las preguntas y esas malditas miradas por todos lados. Demonios hacerme preguntas en mi estado de alteración, eso no era bueno y más si no he visto algo que me llamara la atención.

-¿Cómo te llamas? ¿Qué edad tienes?

Al escuchar la pregunta fruncí el ceño y mire matadoramente – ¿mi nombre?-respondí preguntando, solo para fastidiar –mi nombre no es de tu incumbencia, ¿cuándo has visto a un ladrón que deje su tarjeta de presentación?- reí un poco disimulado aún son tenerle confianza y después conteste- bueno como te veo muy interesado te lo diré, mi nombre es Shifty- deje mi risa y me puse de nuevo serio- ¿mi edad? ¿Para qué quieres saber mi edad? Si con mi nombre es más que suficiente- sentí una mirada penétrate y fruncí más el ceño- tsk!!... de cuerdo te lo diré, tengo 17 años- molesto subí mis piernas a la silla y me oculte en ellas.

-Descríbete en siete palabras.

Me quede un rato pensando en ellas y después conteste- alguien que le gusta mucho su empleo- mi sonrisa burlona apareció de repente, una risa que siempre tengo el deseo de expresar para poder disimular amistad y amabilidad. Comencé a reír por placer, ¿mi risa? Una risa de burla que se me había hecho costumbre expresar a cada instante- mira, aquí esta- dije riéndome de nuevo y con más fuerza, aunque no pareciera, siempre reía pasara algo o no gracioso, por eso la gente se me quedaba viendo extraño todo el tiempo.

Movía rápidamente mis ojos para poder encontrar a los dueños de las miradas, volteé asía enfrente y vi cómo me mirabas- ¿qué ves?, de seguro tú también estabas ahí- dije seguro.

-¿Por qué llegaste aquí?

Quite por un breve instante mi sonrisa y me quede serio, recordando como llegue aquí- sinceramente no quiero hablar de ello- desvié mi mirada aun buscando esas miradas y mi sonrisa burlona apareció de nuevo- pero como no encuentro como desahogarme, te contare mi historia, no he ido a la iglesia desde hace un tiempo- baje las piernas y las cruce, acomode mis brazos dentro del suéter y relaje mi cuello sonriendo una vez más dejando escapar una risilla de burla- recuerdo que era una noche, mi hermano y yo estábamos esperando a que aquella familia saliera de vacaciones navideñas, era un buen blanco, una enorme casa de dos pisos, llena de recamaras, una gran cocina, una bella sala, un sótano lleno de juegos… en fin la casa de los sueños. Pero un lugar perfectamente robable.

Recuerdo que mi hermano y yo entramos, no sabíamos por dónde empezar, era una enorme casa y nosotros la teníamos para poder hacer de ella lo que quisiéramos… pero lo que no sabíamos era que desde hace un tiempo nos vigilaban, y esa perfecta casa era una trampa… que demonios ¡nosotros no sabíamos nada! esa maldita noche que entramos a robarla fuimos atacados, ellos con armas, nosotros simplemente con nuestra habilidad para escapar, pero ella no fue suficiente esa maldita noche, como pude logre que mi hermano escapara por una ventana que daba asía un bosque demasiado tupido, yo trate de escapar pero… alguien me agarro de la pierna y me golpeo la nuca… no supe nada mas de mi hasta que abrí los ojos y me encontré en este cuarto con este estúpido suéter… y, si te preguntas porque lo salve… fue porque se lo prometí a mi madre, le prometí que cuidaría de ese inútil costara lo que costara! –Desvié mi cara demasiado molesto pero aun con mi sonrisa-.

-¿Quieres escapar o irte?

Sonreí demasiado fingido- yo, quisiera escapar de este suéter, para que irse, si de seguro hay más gente como yo en este lugar… además ya me estoy acostumbrando a la soledad, aunque siendo sincero extraño el sonido que hace el dinero cuando lo chocas… como extraño escuchar ese bello sonido -reí un poco loco- eso me recuerda a cuando le dije a mi hermano que tenía que darme sus ganancias porque si no me moriría- reía maniáticamente de felicidad-

Po un instante me levante bruscamente de la silla y comencé a dar vueltas en mi eje buscando a esa gente, mi mirada era penetrante pero aun así mantenía firme mi bella sonrisa, al no ver a nadie tome de nuevo asiento.

-¿Tus gustos y disgustos?

Mi risa se hiso más maniática en cuanto escuche esa pregunta- vamos… no puedo creer que preguntes eso después de lo que te acabo de contar, pero aun así te lo diré… -me recargue en la silla lo más que podía y sonreí descaradamente- veamos… mis gustos o mejor lo que me gusta es robar, estafar y matar… en lo que se refiere a robar, simplemente lo mejor: dinero, joyas, diamantes… ¡dios! Como amo ese tipo de cosas-reí sin explicación alguna- hasta mataría por ellas he incluso ¡vendería a mi madre!, sabes el dinero mueve al mundo y el poder también-me acerco para susurrar dejando escapar una risilla y sonriendo de oreja a oreja- sabes… en este mundo no existe la justicia como todos creen, piensan que la democracia es la mejor manera de llevar a un lugar asía adelante, que escuchar al pueblo es mejor- me alejo sonriendo- pero ¡qué va! Ese tipo de personas son ingenuas, son las que primero caen ante un simple robo, lo que no saben es que el poder en uno solo es lo mejor, tomar decisiones personales y no escuchar a los demás, por eso deben de dejarme a mí a cargo, ¡sí! Hablamos de una monarquía en la que ¡yo sea el rey!- continúe riendo he hice círculos con mis ojos y volví a sonreí- mis disgustos… veamos… mis disgustos son que un trabajo no salga como lo planeado, en ocasiones mi hermano, que me arruinen el trabajo, que mi hermano tenga más ganancias que yo… ooh! Ahora que lo recuerdo, tú también estas entre mis disgustos, tú y tu maldito carro oxidado, aunque lo vendiera no creo que me den mucho por esa mugre-reí y sonreí de nuevo con fuerza, me encantaba reír de esa manera-

Descríbete físicamente

Solté una carcajada al escuchar eso- ¡¡qué demonios pasa por tu mente!! ¿Acaso no te basta con saber mi nombre, mi edad, mi historia, mis gustos y mis disgustos? Vaya eres demasiado curioso y algo metiche- mire la bandeja y sonreí- pero, para calmar tu curiosidad te diré como soy, no pierdo nada con decírtelo no me costara… aunque… preguntas mucho como para simplemente sacar información básica… ¡pero qué va!... soy alto de 1.60 si es posible más, cabello color verde, con ojos de color amarillo, siempre uso mi querido antifaz y soy muy confundido con mi hermano, la única diferencia de entre los dos es mi amado sombrero y que yo soy más sexy que él- sonrío soltando una carcajada- y más sexy que tú!- seguí riendo desviando mi mirada para buscar-

-¿Crees en el mundo del más allá?

-reí maniáticamente una vez más- ¿Qué clase de preguntas haces? En el mundo de más allá…. –reí para después suspirar profundo y terminar con una sonrisa de oreja a oreja- la verdad no es que crea en este, pero he tenido ciertas experiencias, pero eso no es de mucha incumbencia… un fantasma me dijo donde encontrar un tesoro -sonreí demasiado feliz- por cierto, para lo próxima compra un suéter de una talla más chica –separe mis manos y me estire, al fin pude rascar mi nuca- o es que ¿acaso tu presupuesto no te alcanza? –reí a carcajadas casi a punto de caerme del asiento.

Y por último… ¿Estás preparado?

Me quede pensando un rato poniendo mis manos en mi nuca- preparado… preparado ¿para qué?... ¿para morir? ¿Para robar? ¿Para estafar? ¿Para matar? ¿Para reír? O ¿Para véndete mi madre? – sonreí retóricamente, vi cómo se acercaba lentamente asía mí con algo puntiagudo- antes de que me haga algo… yo le tengo una pregunta a usted…-sonreí- ¿para usted que es la vida?Sonreí una vez más- porque para mí es solo una etapa antes de la muerte... –me levante bruscamente una vez más tirando la silla, para tratar de escapar- no creo quedarme aquí, tengo que buscar a un inútil y ver donde guardas tu dinero- reí un poco, pero en un descuido sentí como se incrustaba algo un mi cuello- que demo…-.

Ni te dejaron responder, tu grito será lo último que escucharas de ti en este momento. Una aguja penetro en tu cuello, en ella transfiriendo un calmante potente en tu sangre.

Los ojos se te desorbitan…

Tu respiración esta agitada…

Te sientes en el cielo… cuando estas en el infierno.

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Re: con fines de lucro...

Mensaje por Mammon el Jue Jul 07, 2011 1:42 am

¿Qué es la vida para mí? … ¿Quién dice que tengo vida? ¿Osas comparar tu insignificante existencia con la mía? Si es así… te equivocas. Vivimos situaciones muy diferentes interno.

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