It's Just The Begin.

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It's Just The Begin.

Mensaje por Gilbert Nightray el Dom Abr 24, 2011 6:33 am

Había una vez...


Advertencia: Muchas de las escenas son parte de fragmentos del manga, por lo que contiene una buena cantidad de Spoiler. Y a su vez he tenido que cambiar ciertas partes para hacer mucho más creible la llegada del personaje a un lugar como este, por lo que no se sorprendan si hay cosas cambiadas. Algunas escenas pueden resultar crudas, se sugiere discreción.


"Un pequeño Gilbert palmeó la cabeza de su hermano Vincent, con una sonrisa forzada le prometió que le cuidaría. Sus padres le habían abandonado, todo porque su pariente menor pareció haber nacido con una maldición, uno de sus ojos no era dorado como dictaba la herencia, era rojo y era sabido que un niño que nace con esa desgracia génetia, está maldito. Pero él no lo cree, simplemente es un inocente que está pagando por las injusticias de la vida, sus cabellos tan rubios eran la completa contraparte de los cenizos propios. Mucho más habilidoso y carismatico, cuanta envidia.

-"Estaremos bien, el Amo Jack cuidará de nosotros"- Murmura con su voz quebradiza, pero queriendose ver fuerta para él. Luego esa imagen segura se va degradando, ahora parecierda que fuera un vidrio roto que se cae a fragmentos, y esa paz que vivian fuera perturbada. Gritos y pisadas llenaban el lugar, luego se ve así mismo rogándole a su amo que le deje protegerle, que lo deje quedar a su lado y Jack con su cálida y hermosa sonrisa le recuerda que mejor vaya a buscar a su hermano, antes que una catastrofe sucediera.

Pero ya era tarde, todos los acontecimientos se juntaron y dieron una hora final. A esto se le llamó: La Tragedia de Sabrie. Entonces los recuerdos donde compartía con las dos personas que más apreciaba, fueron arrebatados para siempre."


Gilbert de 14 años de edad dormía placidamente, o almenos así fue hasta que esos sueños empezaron a aparecer en su subconsciente, logrando que las facciones de su rostro dejaran de ser pacificar, frunciendo el cejo y soltando un par de quejidos, respuestas claras a alguien que está padeciendo pesadillas.

-"Gil.~ Gil.~ ¡Despierta Gil.~!"- Una voz melodiosa lo estaba sacando de la oscuridad en la que estaba inmerso. ¿Estaría soñando con algo agradable nuevamente? No pquería despertar y que ese llamado desapareciera, quería quedarse escuchándole y sentirse importante para alguien. ¡Hasta sintió golpecito en su frente! Poco a poco Gilbert el sirviente fue abriendo los ojos, para encontrarse con una radiante sonrisa como la de un sol. Sus mejillas enrojecieron avergonzadas.

-"¡L-lo siento! M-me quedé dormido ¡No volverá a pasar!"- Se excusa rápidamente, porque quien estaba frente a él era un niño de su edad, pero no cualquier infante si no que era su amo y hasta cierto punto la razón de su existencia; Oz Vessalius. Estaba nervioso, otra vez estaba fallandole como sirviente o al menos eso pensó cuando el rubio infló las mejillas en un gesto de desaprobación.

-"Gil ¡Tonto!"-Le da un pequeño coscarron a su cabeza ganándose un quejido de sorpresa-"No te alteres por esas cosas.~"- Ciertamente, él era un ángel, nunca le regañaba y muchas veces lo trataba como un igual. Los ojos dorados del pequeño sirviente se iluminaron agradecidos, la dicha de poder compatir con él era algo que no podía ser explicado con palabras. Aún recuerda el día que le conoció, él se había perdido y no tenía donde ir, hasta que fue recogido por Oscar Vassalius quien le ofreció servirle a la importante familia y encargarse del joven amo de la casa, él temblante y sin voz para contestar fue llevado hasta su nuevo amo, cuando le vio por primera vez, tiritó de miedo ¡no sabía comportarse! y Oz era bastante extrovertido, dándole charlas de como ser un buen sirviente y él dentro de su torpeza en querer demostrar que sabía hacer un par de cosas, dio unos pasos hacia atrás y chocó con un mueble y de este un jarro empezó a caer directo a su cabeza, sus piernas no pudieron moverse y sus manos fueron las únicas que reaccionaron para cubrirse, pero el impacto nunca llegó a él, alguien le había empujado y había recibido el impacto. Gilbert abrió los ojos horrorizados ¡Su joven amo había pagado las consecuencias de su inutilidad! por eso las lágrimas empezaron a empapar su rostro: "S-se supone que mi labor es cuidar al amo..." se justificó entre sollozos, enojado consigo mismo, pero una sonrisa apaciguó su angustía, Oz le estaba sonriendo y le contestó: "Tu eres mi sirviente, es la labor del amo protegerte". Con ese simple acto, tan inocente, él se había ganado toda su admiración y devoción. Desde entonces han sido inseparables. Le había prohibido llamarlo 'Amo' y a pesar de que sólo luego de meses se acostumbró a llamarle por su nombre, siempre quizo mantener las jerarquías bien establecidas, él se sentía bastante feliz con lo que tenía, no necesita nada más.

-"¡Gil! Ada y yo tenemos un regalo para ti"-Y en eso nota que a su lado estaba la pequeña figura de la señorita de la casa refugiada en la espalda de su hermano mayor, sonriendole al joven sirviente. Oz la toma en brazos y ella muestra el regalo que le tenían, era una corona de flores que terminó en la cabeza de Gilbert, el contraste entre el blanco y el negro era gracioso y se sintió sonrojar. Era un momento perfecto. No podía ocultar la verguenza en sus facciones y mucho menos lo agradecido que se encontraba.-"G-gracias..."- Si, él simplemente era feliz.

Es por eso que el día de la ceremonia en donde se le reconocería al amo como el próximo sucesor del Ducado Vassalius, él le juró de rodillas: "No importa que pase. Siempre estaré a tu lado." Aquella frase quedó marcada con fuego en su persona, le haría todo lo posible para protegerle, aunque tenga que perder la vida o matar. Pero ese mismo día realizó la primera falla, dejó que alguien que había estado planificando una masacre para ese día, le usara de excusa para acercarse al joven Amo, no tuvo la voluntad suficiente como para evitar que alguien moviera los hilos del destino y de paso manejara su cuerpo, fue una redada sin compación, en donde un clan con misteriosas capuchas carmesí rodearon a Oz y le llamaron pecador, culpable de su propia existencia. Cuando dieron las doce en punto, Gilbert perdió plena facultad de sus actos, alguien más estaba moviendo su cuerpo contra su voluntad, obligandole a cometer el primer crimen de su vida, el apuñalar a su mejor amigo y la persona que más le importaba en esta vida, porque era parte del ritual a realizar, se lo querían llevar al abismo.

Una vez recuperado, tirado en el suelo notó la escena, su joven amo era protegido por alguien más, una joven de la cual escuchó su nombre "Alice, la Coneja Sangrienta". Ella estaba cumpliendo con el rol que le debería pertenecer a él, sintió odio e impotencia, porque ella no era alguien de este mundo, poseía una fuerza sobrenatural y él no pudo ser capaz de evitar tal desgracia, se levantó como pudo, corrió hasta el primer sujeto que vio para pedir misericordia, clemencia a su joven amo, que tomara su vida a cambio de la de él, pero vio algo horrible... aquella persona que estaba al mando de la operación, no era nada más y nada menos con el Padre del joven amo. La terrible verdad fue revelada ante sus ojos pero ya era demasiado tarde, Oz con espada en mano corría dispuesto a matar aquel hombre, Gilbert no podía dejar que asesinara a su propio padre por más que este nunca quiso a su hijo, no podía hacerlo cargar con esa culpa, es por eso que se colocó como escudo delante del hombre-"¡Joven Amo detengas--!"-No fue capaz de completar la frase, porque el filo de la espada cortó de manera oblicua sobre su pecho, mirando como la sangre empapaba su traje y la fuerza se desvanecía, pero sabe que así ha detenido ese trágico descenlace.

Y no pudo más. La consciencia se ha perdido, no quiere cerrar sus ojos pero no tiene otra alternativa no tiene fuerzas y tiene miedo, mucho miedo. Todo está Oscuro.

Muy Oscuro.

Tiene frío.

Necesita su sol.

Le necesita, que le saque de esta oscuridad.

¿Dónde está el joven Amo?

. . . Oz.

Despertó de golpe, a los días después. Una tormenta chocaba con ira su ventana, las gotas golpeaban violentas el cristal y el día estaba llorando. El joven sirviente empezó a gritar, aterrado.-"¿¡DÓNDE ESTÁ?! ¿¡DÓNDE ESTÁ EL JOVEN AMO?!"- Llorando sin que nadie pudiera detenerle, salió de la cama donde estaba postrado e intentaba que alguien le dijera que había pasado, pero las caras funebres de todos los empleados anunciaban el catastrófico final. Nadie quería explicarle que había pasado ¡Nada le sacaría de la cabeza quealgo le había pasado a Oz!. El silencio le está matando poco a poco, sus cortas piernas no podían mantenerse de pie y se sentía mareado, quería morir, sentía que iba a morir. Se estaba aferrando a una pared, quería caer, esto no podía estar pasando pero, aún no viene lo peor. Oscar sama se apiadó de él, y con ojera en los ojos le comentó la cruda realidad: "Se lo han llevado, a la prisión de Abyss. No hay nada que podamos hacer.

Corrió, corrió fuera de la mansión con todas sus fuerzas. ¡Eso no podía ser cierto! Él encontraría la manera de salvar a su joven y amado amo. ¿Verdad? ¿¡VERDAD?! ...¿A quien engañaba? Era débil, un inútil, un estúpido ¿Cómo iba a lograr algo como eso?. Se cansó de correr y cayó de rodillas, empapandose con el barro que había provocado la llovizna. Se sentía basura, quizás debía volver a la tierra donde perteneía. Sus manos se apretaron fuertes sobre el suelo y lo golpeó impotente, desgarrado, gritando y llorando sin consuelo alguno. Merecía morir. Sus pensamientos se detuvieron cuando sintió que algo impedia que las gotas lo mojaran más de lo que ya estaba, alzó el rostro aún lleno de lágrimas para mirar a un albino, con una sonrisa peculiar que le obsequiaba un dulce, no quería saber de nadie, quería que le dejaran pudrirse solo. Pero él le prometió la única esperanza que tenía.

-"La familia Nightray está dispuesta a adoptarte, tu hermano está con ellos."- A él no le interesaban esas frivolidades, menos unirse al ducado enemigo del de su Amo. ¡ÉL NO QUERÍA SABER NADA DE ESO!-". . . Ellos tienen un poder, un poder que nos podría servir para traer a tu Amo de vuelta."-La sonrisa del albino era perturbadora y sus ojos incitantes. ¿E-estará diciendo la verdad? ¿Había realmente una oportunidad para eso?. Él haría lo que sea, sacrificaría todo para cumplir ese sueño. Era su única esperanza, debía aferrarse a ella.

Debía hacerlo, por él, por Oz.



10 años han pasado...

10 años y Gilbert no puede creer la serie de acontecimientos que han rodeado su vida. Se encontraba reposando en un sillón con la mano apoyada en su rostro mirando al techo, perdido en sus pensamientos. Luego de esa invitación, Gilber se convirtió en uno hijo adoptivo de la casa Nightray y por lo tanto se le dio el título de duque junto a su hermano Vincent Nightray. Años fortaleciendo su caracter, volviendose más frío dee alguna vez fue, sin importarle el resto, siempre teniendo fijo su objetivo, recuperar a su amo. Entrenó, obtuvo habilidades con distintas armas y ganó vicios como el tabaco para bajar la frustración que sentía. E hizo un pacto, un pacto con una cadena, un demonio. Tuvo que llamarle, invocar su nombre.

-"Raven, he venido a hacer un pacto contigo."-Gritó fuerte y firme una vez que entró a la instancia donde tenían resguardada a la tenebrosa criatura. Esta se mofó de su inocencia: "¿Y por qué había de hacerlo? ¿Eres digno?" se había burlado, mientras las cadenas lo atan de pies y manos, acorralándolo-"¡DEMANDO TU PODER! Lo necesito. ¡Yo seré tu contratante, te daré fuerza! ¡Concedeme mi deseo!"-Gritó lleno de ira y ansias de venganza, por esto había trabajado, por ser capaz de ser un contratante y así poder acceder al condenado Abismp y rescatarle, recuperar la luz en su vida. Vendería su alma por él y lo estaba haciendo. Su fuerza, ese deseo oscuro logró cautivar a la criatura, y lo empapó con su sangre. Un sello, un tatuaje en forma de reloj adornó su mano izquierda, sellando el pacto y la imponente imagen del cuervo apareció tras su espalda.

Pero todo este esfuerzo fue envano. Porque un día sin previo aviso Oz Vassalius apareció justo en el sitio donde estaba él junto con Break (el albino) y la señorita Sharon, las otras dos personas que le habían estado ayudando a ir un plan para rescatarle. Pero la emoción fue mucho más amplia, verle nuevamente, a su hermoso sol luego de tanto tiempo. La sorpresa fue evidente, luego la emoción y finalmente siente una calidez en el pecho, una sonrisa cálida y sincera apareciera dibujada en sus labios, pero esta no pudo ser vista por el rubio que se desmayó por el esfuerzo. Gilbert corrió a su lado y le sostuvo, inconsciente pero en sus brazos y al fin.

Pero él no había llegado solo, se trajo consigo su propia cadena, la estúpida coneja, de nombre Alice. ¡Ella había logrado hacer un contrato con Oz! Un contrato que era ilegal y por lo tanto... podría esto matar a su joven amo. Pero eso era un tema que tendría que solucionar con el tiempo, ahora tenía que resguardar el sueño de Oz una vez más, como en los viejos tiempos. En primera instancia, le evitó, tenía miedo que Oz que conservaba su apariencia de un joven de 15 años se asustara de ver como Gilbert con 24 años de edad ahora era distinto, por eso ocultó su identidad y se identificó ante él como Raven. Le dolía, le dolía no poder decirle todo lo que sufrió y esperó por él, pero no lo haría. Le protegería en silencio, desde la oscuridad. Pero Oz era mucho más listo que él, y había notado la verdad, sabía que aquel que estaba delante de él era su sirviente y su mejor amigo y le regaló una vez más una de esas hermosas sonrisas que posee, que son un completo regalo para él. Y él no puede evitar enrrojecer de verguenza y dicha.

Él tiempo pasaba y Gilbert le juró una vez más: "No importa que pase. Siempre estaré a tu lado." Oz no había cambiado en nada, o eso parecía. Seguía siendo el mismo niño con una gran sonrisa pero siendo un exelente manipulador cuando quería. Pero volvió obsesionado, con recuperar las memorias de esta chica, demasiado cautivado por su presencia. ¿L-le estaba remplazando?. Oz jamás haría eso, además, esta cadena la de la coneja sangrienta le estaba arrebatando la vida, entre más poder obtenía más cerca estaba de llevarselo al abismo nuevamente. La única solución era matarla, matarla a ella para salvarle a él. Tuvo una oportunidad y no pudo. Porque ella se estaba conviendo en una persona muy importante para su joven amo, estaba dolido, sentía pena y rabia pero aún asi se conformaba, se conformaba con tenerlo a su lado y protegerlo con toda su alma.

Pero una vez que las ilusiones se han roto, sólo queda esperar que se desarmen por completo. No hay vuelta atrás

Es por eso que lo inevitable se volvió una realidad. Y Gilbert no podía creer lo que estaba escuchando, sus ojos se abrieron de par en par y su piel se tornó pálida. Paradojicamente habían llegado a una catedral en donde parecían estar los últimos fragmentos de la memoria de Alice, este parecía ser el final del camino y al fin podrían retomar una vida normal, había estado esperando tanto este momento. No estaban solos, muchos altos rangos de la sociedad de Pandora se habían reunido para estar al tanto de este acontecimiento y asegurarse que nada fuera de lo normal sucediera cuando abrieran el portal. Oz había llamado a su sirvienta para hablar en una esquina del religioso lugar, teniendo que confesarle una parte del plan que no estaba especificado en la pauta a seguir.

-"Ya no me queda más tiempo."-Murmuró con una extraña expresión. -"Este es el final de mi camino, d-debo pagar mi pacto... debo marcharme con ella."- La voz de Oz era suave, como si quisiera apaciguar lo frío de la realidad que se avecinaba, mientras que cada fonema estaba partiendo el corazón de Gilbert. N-no podía estar pasando de nuevo, no podía estar lléndose de su lado.-"No te preocupes Gil, estaré bien, estaré con ella- Una vez más le regalaba otra sonrisa pero esta estaba rota.

¡NO! Gilbert no podía permitirlo. Ella se lo estaba arrebatando, ella la voluntad del Abyss. Debe impedirlo, d-debe matarle antes de que cumpla son su cometido. Miles de voces empezaron a corromper su juicio, su lado más oscuro estaba florando, sería capaz de cometer un crimen con tal de no tener que sufrir la misma agonía de tener que vivir sin tenerlo a su lado.

-"Eres un buen sirviente Gilbert, pero sobre todo, has sido el mejor amigo de todos."- ¿Acaso no nota que eso sólo hace que le duela más? sus facciones inertes del impacto de la noticia no pasaron desapercibidas. El joven amo, en un acto de plena inocencia se colocó sobre sus puntillas y logró darle un beso en la mejilla, ahora si sentía que era una despedida. Se niega. Pero todo sucede en un abrir y cerrar de ojos. Él se estaba alejando sin voltear y su cuerpo no se puede mover, el tiempo se ha quedado detenido para él, sin saber como reaccionar, cuando se dio cuenta que un gran hoyo se estaba construyendo en el suelo cerca de la coneja, supo que debía correr y detener a Oz. Sus piernas se movieron a pesar de que tenía la sensación de que lo hacían en cámara lenta, estiró su brazo queriendo atrapar la espalda de su joven amo pero no alcanzó, ya que Oz ya había tomado la mano de Alice y la miró con una ternura, completamente resignado a su destino dispuesto a lanzarse al precipicio y pasar el resto de sus días en el Abismo. Gilbert iba a lanzarse con él, sin importarle en nada su vida, pero los funcionarios de Pandora le detuvieron, lo tomaron de piernas y brazos para que no pudiera realizar tal acto demencial, y un grito desgarrador salió de su garganta cuando ambos desaparecian en la oscuridad y el portal se cerraba para no dar vuelta atrás, ya no lo vería más, nunca más.

Silencio.

Nadie se movía, Gilbert quedó petrificado en su sitio. Ellos se habían ido y los únicos que quedaron fueron él, soldados y altos cargos de Pandora. Nadie había hecho algo para evitar esta catástrofe. ¿Acaso ya lo sabían? ¿Y nadie quiso decirle...?. Le soltaron, y esperaron su reacción, al ver que nada iba a cambiar, retomaron sus acciones normales, revizar el perimeto y luego volverlos un papeleo. Como si nada hubiera pasado. Sentía asco, rabia, nauseas, y el mundó se le venía encima, no podía creer lo que estaba pasando. Impotencia, ira, venganza. Las manos le empezaron a temblar y nadie se percataba siquiera del dolor que estaba sintiendo, fue inútil, no pudo cumplir su promesa y nadie levantó siquiera un brazo para ayudarle, debieron dejarle caer, junto con la persona que más apreciaba, la única persona que amó de la manera mal pura y fiel posible.

¡Venganza! ¡Venganza! ¡Venganza!

El desquite, estaba enojado con el mundo, el mundo que se atrevió a robarle lo único preciado en su vida. Él tenía la culpa ¡Pero ellos también! ¡Todos! ¡Todos merecian pagar! Una risa demencial empezó a formularse poco a poco. Luego su carcajada se escuchó por todo el lugar, las puertas se cerraron de golpe y al fin el resto de los presentes se dieron cuenta que estaban acorralados, la iglesia se selló una serie de cadenas empezaron a rodear el lugar ¡Nadie tenía escapatoria!. Las Alas del cuervo empezaron a crear un viento violento y poco a poco apareció la imagen de la grotesca criatura detrás de su amo que parecía un maniquí perdido.

El cuervo soltó un chillido que heló la sangre de muchos, y con las mismas cadenas que manipulaba con las puntas de estas empezó a apuñalar a todos los funcionarios que estaban al rededor, convirtiendose poco a poco en un festín carmesí. Los superiores señalaron al conde como el culpable, debían matarle a él para que el demonio desaparecieran, pero todo los que se acercaban a él, terminaban con una bala atravesando su pecho, porque cuando levantó la vista ya no veías al viejo Gilbert tímido y lleno de miedo, ahora era Raven con una mirada de furia pura. Un sujeto se le había acercado con la intensión de razonar con él: ¡Era inevitable! ¡Iba a pasar tarde o temprano!. Pero Gilbert no quería escuchar, no quería que le siguieran mintiendo, debía callarle, no quería escuchar a nadie más, por eso cuando se le acercó sus manos enguantadas tomaron el cuello ajeno y con una locura a flor de piel empezó a apretar su garganta, saboreando sus lamentos mientras le quita la vida, escuchando sus quejidos como si fueran una melodía. ¡Debían pagar por dejar que el Joven amo sufriera ahora las penas del infierno!

Más Silencio.

Sus guantes blancos se ensuciaron de rojo carmesí, las observó, había perdido la cuenta de cuentas personas había matado. Entre él y su cadena. Miró al rededor, ya no que daba nadie, simplemente cádaveres. Cuando volvió a la realidad, el horrible olor metálico se difundía por toda la capilla. Se llevó una mano a la boca y aguantó las ganas de vomitar ante el espantoso escenario que había protagonizado. Se siente mareado, no puede soportarlo más. Ahora debía pagar él, debía ser capaz de afrontar las consecuencias de sus pecados, no se arrepiente de la matanza, pero si se torturará hasta el fin de sus días por no haberle salvado a su preciado amo.

Perdió el conocimiento. Este debería ser su final. Caer en el Abismo. Pagar las culpas, quemarse en la locura.

MORIR.

Pero no fue así.

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